Los anuncios más engañosos de la historia: cuando la creatividad se pasó de lista
- maria65405
- 1 ene
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Actualizado: hace 5 días

La publicidad tiene un talento especial: puede convertir lo ordinario en extraordinario, lo vulgar en esencial y lo inútil en indispensable. Pero cuando ese talento se usa para tergiversar la realidad… nace la magia oscura del marketing. Esa magia que en Fotoprostudio nos fascina estudiar porque da lecciones de creatividad, manipulación y descaro difíciles de superar.
Este recorrido histórico está lleno de ejemplos reales que hoy parecen parodia, pero que en su momento fueron celebrados como obras maestras de la comunicación. Ponte cómodo: vamos a sumergirnos en la historia de cómo te han engañado con estilo.
1. Cosméticos milagrosos: anatomía del engaño con piel perfecta
El mundo de la belleza ha sido el laboratorio favorito del marketing para experimentar con la exageración. Muy antes de los filtros, del “modo belleza” de los móviles y del retoque digital, las marcas ya entendían que lo importante no era mostrar la piel real… sino la piel ideal, la que únicamente existe en ilustraciones, renders o sueños con luz de estudio.
En los anuncios del siglo XX, la piel de las modelos brillaba tanto que podría reflejar señales de radio. Los cosméticos prometían transformaciones tan extremas que, si hubieran sido ciertas, habrían merecido un Nobel.
Pond’s Cold Cream - El producto que supuestamente solucionaba tu vida amorosa
Durante décadas, la marca insistió en que su crema no solo cuidaba la piel, sino que te hacía irresistiblemente atractiva para cualquier hombre con pulso. Las campañas mostraban mujeres “antes” con cara triste y piel opaca, y “después” convertidas en musas cinematográficas con luz celestial. Olvidaron mencionar que el cambio real ocurría en el departamento de retoque, no en la piel.


Helena Rubinstein – La crema que rejuvenecía en segundos
Una campaña de los 50 afirmaba que su crema podía “reducir arrugas en menos de un minuto”. La tecnología del producto era discutible; la tecnología de iluminación, impecable. La imagen “después” era tan suave que apenas se distinguían los poros. Ni los bebés tienen esa textura.
L’Oréal con Rachel Weisz – Prohibido por exceso de perfección
En 2012, el anuncio fue retirado en Reino Unido. El regulador determinó que la piel de la actriz había sido tan digitalmente alterada que ya no representaba a un ser humano, sino a un concepto abstracto de belleza. Las arrugas, por supuesto, huyeron por seguridad.

En el sector de la belleza, la publicidad no vendía cosméticos. Vendía esperanza… y una dosis generosa de fantasía lumínica.
2. Alimentos “saludables”: cuando la comida te engañaba con tal de parecer verde
Si existe un sector maestro en el arte del camuflaje, es el alimentario. Aquí no basta con vender sabor: hay que vender salud, energía, bienestar, felicidad y, si hace falta, iluminación espiritual.
La fórmula es conocida: envase verde + palabras mágicas (“light”, “natural”, “vida”, “fit”) + fruta en HD = venta asegurada.

Kellogg’s Special K – La dieta que funcionaba por omisión
Special K se promocionó como la solución definitiva para perder peso. Solo había que reemplazar dos comidas al día por un cuenco de cereales y voilà. El truco: adelgazarás con CRISPIS o con una manzana, si lo único que haces es comer menos. Pero el anuncio se centraba en mujeres delgadas sonriendo en cámara lenta. Pan comido… literalmente menos pan.
Sunny Delight – La falsa bebida de naranja
En los 90, muchos padres creían que era un sustituto saludable del zumo. Cuando estalló el escándalo del “niño naranja” en Reino Unido una niña que, tras beber demasiado, sufrió carotenosis por los colorantes, el producto se convirtió en ejemplo mundial de marketing engañoso. La fruta más presente en el envase era la ilustración.

Activia (Danone) – Multada por promesas exageradas
En 2010, la marca pagó 45 millones en EE. UU. por afirmar que sus yogures tenían beneficios digestivos superiores “científicamente probados”, cosa que no pudieron demostrar. El marketing tenía más “efecto regulador” que el producto.

3. Medicina milagrosa: cuando la salud se vendía en frascos de pura fantasía
Antes de las regulaciones sanitarias modernas, el sector medicinal era un carnaval. Si querías vender un producto, solo tenías que decir que curaba algo. O todo. Y si lo mezclabas con palabras como “tónico”, “vitalidad” o “energía”, mejor aún.
Radithor – El tónico radiactivo
En los años 20, se vendía agua destilada mezclada con radio como suplemento de salud. Prometía tratar fatiga, impotencia, problemas de ánimo, dolor muscular y prácticamente cualquier dolencia. El resultado: envenenamiento radiactivo severo para varios consumidores.

Coca-Cola – La medicina estimulante con cocaína auténtica
A finales del siglo XIX, la bebida se vendía como “tónico medicinal” y contenía extracto de coca. El marketing aseguraba que daba energía, mejoraba el ánimo y aumentaba la productividad. Todos sorprendidos.

Listerine – De desinfectante industrial a cura universal
Listerine empezó siendo un producto para limpiar suelos. Luego, para heridas. Y luego, milagrosamente, para la caspa, el dolor de garganta, los resfriados, la halitosis y la inseguridad social. Inventaron incluso el término “halitosis crónica” para vender más.

4. El tabaco: el rey indiscutible del engaño publicitario
Si hubiera un Oscar al engaño, el tabaco tendría una estantería llena.
La industria creó anuncios que combinaban:
– Estética perfecta
– Modelos atractivos
– Profesionales inventados
– Promesas delirantes
– Un aura aspiracional incomparable
En la publicidad del tabaco, el cigarrillo no mataba. Mejoraba tu estilo de vida.
Camel “Más médicos fuman Camel que cualquier otra marca”
Con batas blancas, gráficos falsos y estudios inexistentes, la campaña presentaba a los médicos como los mayores fans del tabaco. El mensaje: si el médico fuma, tú también deberías .La manipulación más descarada de la historia publicitaria.

Lucky Strike – “Es bueno para la garganta”
Ciertos anuncios afirmaban que Lucky Strike “suavizaba” la sensación al fumar. Mostraban cantantes, actores, presentadores… todos con gargantas “cuidado-premium”. Hoy sabemos que “suavizar” era un eufemismo para “disfrazar el daño”.

Marlboro Man – El cowboy más mortal de la historia
La campaña asoció el cigarrillo con masculinidad, libertad y espíritu americano. Irónico detalle: varios de los modelos que encarnaron al famoso cowboy fallecieron por enfermedades relacionadas con el tabaco.

Si quieres más información sobre cómo se publicitaba el tabaco, te recomendamos leer: Así nos vendían el tabaco: los anuncios más salvajes de la historia.










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