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Del cartel al feed: cómo cambió la publicidad (pero no su intención)

  • 8 ene
  • 4 Min. de lectura

Hubo un tiempo en el que la publicidad se encontraba en la calle: en carteles enormes, vallas, marquesinas y escaparates que buscaban detener por unos segundos la mirada de quienes pasaban. Hoy, en cambio, es la publicidad la que sale a buscarnos a nosotros: aparece en nuestro feed, se adapta a nuestros hábitos digitales y se camufla entre las fotos de amigos, viajes y mascotas.


La evolución ha sido vertiginosa. Hemos pasado del papel a la pantalla, de los formatos estáticos a los interactivos, de la impresión física a la hipersegmentación algorítmica. Sin embargo, pese a todos estos cambios, la esencia persiste: la publicidad siempre ha querido lo mismo comunicar, persuadir y permanecer en la memoria.



Anuncios de Mcdonald


En Fotoprostudio, observamos esta transformación desde dos frentes: como creadores de imagen y como testigos directos de cómo las marcas reinventan sus estrategias visuales. Y lo fascinante es que, aunque la tecnología ha rediseñado los formatos, muchos de los códigos visuales, narrativos y emocionales que funcionaban hace décadas siguen vigentes hoy.


ÍNDICE:


1. Antes: el cartel como escenario principal


Durante más de un siglo, el cartel fue el rey de la comunicación visual:


  • Era masivo.

  • Ocupaba un lugar físico.

  • Competía por atención en un entorno urbano saturado.

  • Debía transmitirlo todo en un único golpe de vista.


Su diseño estaba condicionado por elementos muy concretos: tamaños estandarizados, colores planos que resistieran la impresión, tipografías gruesas y mensajes breves. El cartel era, en el fondo, un grito visual: necesitaba impactar, desde lejos y en segundos.



Carteles publicitarios de CocaCola y Pepsi


El cartel era un “momento”

El espectador pasaba, lo veía, o no, y seguía su camino. No podía tocarlo, guardarlo, comentarlo ni reenviarlo. Allí terminaba la interacción.


2. Ahora: la publicidad vive en el feed


En la era del scroll infinito, la imagen publicitaria se ha vuelto dinámica, efímera, adaptable y medible al milímetro. Instagram marcó el inicio de un ecosistema donde:


  • La imagen compite con miles por minuto.

  • El tiempo de atención es mínimo.

  • El usuario interactúa,

  • El mensaje se construye pieza a pieza: post, story, reel, carrusel, vídeo, copy, hashtags.



Feed de Instagram de CocaCola y Pepsi


El feed es un ecosistema, no un soporte

Ya no importa solo la imagen principal. Importa cómo convive con el resto, cómo se integra en la estética personal del usuario y cómo se adapta a los algoritmos.



El anuncio dejó de ser un “grito” y pasó a ser una “presencia”: una aparición breve pero repetida que, con suerte, puede convertirse en parte del hábito visual del usuario.


3. Comparación visual: del póster al post de Instagram

Aspecto

Antes (Póster)

Ahora (Instagram)

Composición y foco

• Elementos grandes, pocos detalles, jerarquías marcadas.


• Un solo mensaje, un solo impacto.


• Diseñado para verse desde 5, 10 o 20 metros.

• Composiciones pensadas para pantallas pequeñas.


• Planos más cerrados, colores limpios, textos mínimos.


• El objetivo es captar la mirada en menos de 1 segundo.

Narrativa y storytelling

La historia debía condensarse en una única imagen.

La historia se fragmenta en múltiples formatos:


• El carrusel explica.


• El reel emociona.


• La story recuerda.


• El post refuerza.


• El enlace convierte.

Consumo e interacción

Observación pasiva: el espectador veía el cartel y seguía su camino.

Interacción constante: el usuario ya no “mira”; ahora:


• comenta,


• guarda,


• comparte,


• amplifica o cancela.



Esta bidireccionalidad transformó la relación entre marcas y personas.

4. La intención publicitaria sigue intacta



Anuncios de la serie Stranger Things


Aunque los formatos hayan cambiado radicalmente: del papel a la pantalla, del cartel a la story, del anuncio masivo a la segmentación personalizada; la esencia de la publicidad continúa siendo sorprendentemente la misma. Las herramientas evolucionan, los hábitos de consumo se transforman y las plataformas se multiplican, pero el núcleo emocional y estratégico permanece intacto.


Desde los inicios de la comunicación comercial, la publicidad ha perseguido cuatro grandes objetivos que hoy siguen siendo tan relevantes como siempre:

  • Capturar la atención,

  • Provocar una emoción,

  • Crear una conexión,

  • Motivar una acción.


No importa si se trata de una marquesina en 1980 o un reel en 2025:el objetivo es lograr que quien mira, reaccione. Es la eterna danza entre seducción y estrategia.


5. Qué implica esto para los creadores de imagen



Feed de Instagram y cartel publicitario de Adidas


El trabajo fotográfico ha cambiado profundamente:


1. La imagen debe ser multiformato

Lo que antes se pensaba para un cartel hoy debe funcionar en miniaturas, historias verticales, avisos cuadrados, banners, anuncios responsivos, etc.



2. La estética digital es más limpia, directa y emocional

La sobrecarga visual se castiga con el scroll. La claridad se premia con la retención.


3. La fotografía dejó de ser un final y pasó a ser un punto intermedio

La imagen se completa en:

  • La edición.

  • Los textos.

  • La animación.

  • La estrategia.

  • El comportamiento del usuario.


4. La medición influye en la creación

Hoy sabemos qué funciona, cuánto tiempo se ve, en qué punto se abandona. La creatividad se vuelve más inteligente.


6. Reflexión final: la publicidad cambia de forma, pero no de alma



Anuncios de coches de la marca Lexus


El paso del cartel al feed no es solo un cambio tecnológico: es un cambio cultural. La calle y la pantalla ya no están separadas: se retroalimentan.


Los grandes carteles siguen existiendo, pero ahora conviven con sus versiones digitales, con sus extensiones móviles y con sus reinterpretaciones en redes.


La publicidad ya no vive en un solo lugar: vive en todos. Y, aun así, su propósito no ha cambiado en absoluto. Lo que importa no es el soporte, sino la capacidad de una imagen de conectar con quien la mira. Eso, ayer y hoy, sigue siendo el verdadero corazón del mensaje visual.

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Imagen nocturna de marquesina iluminada con Texto FotoPro
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